Visualización 1


En mi primera visualización que fue un regalo por inscribirme a un taller de canalización, cuando había que pensar en algo alegre, no me venía nada alegre y lo q me llegó fue las ultimas imágenes de cuando murió mi tía (madrina) y mi gato. Así q no pude parar de llorar, porque no había conectado con nada alegre, si no con los momentos más tristes de mi vida, algo que no me parecía para estar feliz.

En ese momento no lo entendí y me sentí muy mal hasta el día siguiente.

Me fui a dormir pensando que no había podido canalizar, que había sido un desastre.

Esa misma noche, en la que me fui a dormir sin haber entendido nada, tuve un sueño.

Sonaba el teléfono, yo contestaba, dígame, y sólo escuché una palabra. VIBRAR. La persona que estaba al otro lado del teléfono era yo misma. 

 Al día siguiente fue cuando comprendí lo que había pasado, cuando pensé o me llegó: Que SÍ era un momento alegre, había podido acompañarles en su último aliento. 

Por eso, cuando intenté conectar con algo feliz, no lo había hecho desde la mente, si no desde el alma. Para mi alma fue un momento feliz, pues les estaba acompañando antes de marchar al otro lado. Para mi mente evidentemente sólo era una enorme perdida.


Contándoselo a la persona que dirigió la meditación, Ángeles Belmonte, le dije que soy una persona que creo que tengo mucho ruido mental y saboteo lo que visualizo y las respuestas cuando hago una pregunta. Le decía que mi experiencia canalizando era cero, o eso creía, porque mientras lo escribía me llegó que ya he canalizado más veces solo que no lo sabía, no era consciente.



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